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Viaje a Nueva Icaria (VIII)

Día 8 de viaje, 30 de agosto.

Esta mañana me desperté de manera abrupta, por los golpes que alguien estaba dando en la puerta de mi alojamiento. Di un salto de la cama, fui hacia la puerta y la abrí.

Era Sofía. Me dijo que me diera prisa en vestirme porque teníamos cita en la casa de reposo. Me vestí lo más rápido que pude y salí junto a Sofía hacia allí. Llegamos a su hermoso jardín y, al entrar, el doctor nos dio la bienvenida con una enorme sonrisa. Era un hombre maduro de pelo blanco y unos ojos azules tan pequeños que apenas eran apreciables tras sus gafas. Además tenía una reconfortante y cuidada sonrisa.

Nos sentamos, y el doctor comenzó a hacerme preguntas sobre cómo me encontraba y qué me parecía lo que había visto. Le contesté que me encantaba, pero que aún no sabía mucho sobre algunas cuestiones; por ejemplo, cómo funcionaba el sistema de salud. El doctor sonrió, alegre por mi interés en este tema, y se ofreció a responder todas las preguntas o dudas que tuviera.

¿Qué es exactamente una casa de reposo? —Pregunté.

-Una casa de reposo es el primer recurso sanitario comunitario. En cada barrio hay una y sus dos principales funciones son cuidar de la salud preventivamente y atender afecciones que no sean graves. Se llaman así porque la mayoría de las enfermedades leves se curan con reposo y dejando que el cuerpo haga su trabajo.

¿Cuidar de la salud preventivamente? —Dije con interés.

-Con eso quiero decir, que nosotras practicamos una salud dirigida hacía las causas de las enfermedades, en lugar de las consecuencias. Cuidamos de que las ciudadanas tengan un estilo de vida saludable de manera integral, a nivel social, físico y psicológico. De esta manera se producen menos enfermedades.

-¿Usáis medicamentos?

Por supuesto que sí, pero en mucha menor medida que en tu época. La industria farmacéutica del pasado promulgaba un uso excesivo de los medicamentos para obtener más benéficos. Ahora eso ha cambiado, ya que esas industrias están bajo el control de la comunidad.

Entiendo… Y, ¿Qué profesionales trabajan en las casas de reposo?

Pues hay distintos especialistas para cada necesidad sanitaria. Es un equipo multidisciplinar formado por doctoras, enfermeras, fisioterapeutas, psicoterapeutas y nutricionistas.

A parte de las casas de reposo, ¿Qué otros recursos sanitarios hay en la comunidad?

-Pues, para afecciones graves y emergencias, en cada ciudad hay un centro de urgencias, similar a los que había en tu época, donde se realizan tratamientos complejos e intervenciones quirúrgicas.

Y el acceso a la sanidad, ¿es gratuito?

-¡Claro que sí! Es gratuito, comunitario y universal.

Tras todas esas preguntas, me hice una idea bastante completa sobre cómo era el sistema sanitario. Muy agradecido, me despedí del doctor y salí de la casa de reposo.

El resto del día lo pasé haciendo senderismo con Sofía y unos amigos suyos. Es muy interesante la manera que tienen de disfrutar del ocio. Según me contó Sofía, procuran que las actividades sean enriquecedoras y les ayuden a crecer como personas. Las personas jóvenes, en lugar de relacionarse en discotecas, pubs o centros comerciales, lo hacen en obras de teatro, conciertos, talleres formativos, actividades en la naturaleza, haciendo deporte, etc. Me di cuenta de que el ocio de mi tiempo, al contrario del suyo, estaba encaminado sobre todo al consumo y en muchas ocasiones a hábitos muy poco saludables, que hacían mucho daño a las personas.

El lugar al que fuimos a realizar senderismo era precioso. A pesar de ser verano, la frondosa vegetación aún conservaba millones de tonos de verde. El camino discurría entre dos montes y junto a un río. Los montes estaban llenos de árboles, como encinas, alcornoques y pinos, y por arbustos como el lentisco, la zarza, el madroño y el romero. A ambos lados del río se extendía un hermoso prado, y en sus orillas proliferaban juncos, jaras y musgos. En el margen derecho del río estaba el camino, que era de un marrón oscuro arcilloso. Caminamos durante una hora y media. El grupo está formado por dos chicos y dos chicas, además de Sofía y yo. Todos eran muy simpáticos y el recorrido fue muy divertido porque fuimos haciendo bromas todo el tiempo. Me encantó realizar ejercicio. El contacto con la naturaleza me llenó de energía y serenidad, y con esas sensaciones me fui a la cama a descansar.

Obra de Juan Manuel Luna (Zambra-Baladre, 2013).

Juan Manuel Luna.

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