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La industria del control migratorio: ¿Quién se lleva el dinero?

Fundación porCausa / Miguel Á. Laguna.

La Fundación PorCausa ha investigado, entre 2014 y 2019, miles de contratos públicos para demostrar que, detrás de las discursos de odio y la desinformación sobre nuestras fronteras y los flujos de migrantes ilegales están las empresas beneficiadas por esta industria del control migratorio. Grandes corporaciones como las constructoras ACS o Ferrovial, Telefónica, Repsol, o la sección tecnológica de El Corte Inglés son algunas de las mayores beneficiadas por este lucrativo negocio.

Comprando a altos cargos políticos del Estado y de otros países de la Unión Europea y conformando lobbies (o grupos de presión) con otros socios del sector para pre-diseñar las políticas “antimigratorias” de las instituciones europeas, estas empresas han conseguido que España destinara, entre 2014 y 2019, un mínimo de 660 millones de euros en la protección de fronteras, en su mayoría (67%), a través de contratos menores sin concurso público, es decir, sin cumplir una serie de requisitos técnicos y administrativos para determinar cuál es el mejor bien/servicio y el mejor precio posible para la Administración Pública.

Aproximadamente un 70% de este dinero quedó en manos de diez multinacionales especializadas en construcción, servicios y defensa:

La primera compañía en la lista, Babcock Mission Critical Services, recibió un contrato por más de 217 millones de euros para la gestión del servicio aéreo de Salvamento Marítimo. Recientemente, una investigación desveló que los radares de detección de personas de estos aviones llevaban al menos 5 meses rotos, inactivos. Desde entonces, Salvamento Marítimo dejó de informar sobre rescates de pateras.

La segunda compañía, ACS, recibe habitualmente contratos para trabajos de modificación y construcción de vallas fronterizas; Indra, cuyo accionista principal es el propio Estado español, desarrolla tecnología militar de vigilancia para las fronteras; la armamentística Gauzón Ibérica proporciona múltiples útiles para el control fronterizo, como chalecos salvavidas o las patrulleras de la Guardia Civil; Eulen, empresa de seguridad muy cercana al Partido Popular, funciona como empresa multiservicios para el Estado; por detrás, con servicios similares, aparecen compañías como Átos, Thales, Airbus, Repsol, Telefónica, El Corte Inglés, Navantia o Ferrovial.

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Las puertas giratorias

El informe pone de manifiesto la compra de figuras relevantes de la política nacional e internacional, para que representen los intereses de la compañía en los espacios políticos. A cambio, estas personalidades forman parte de los consejos de administración y reciben destacadas sumas económicas: “Entre las 20 multinacionales españolas y extranjeras que más dinero obtuvieron, el equipo de porCausa identifica al menos a 121 ex altos cargos del Estado con puestos de responsabilidad en el consejo de administración y otros órganos de poder de estas corporaciones. Actualmente, al menos 68 de estos 121 ex altos cargos siguen en nómina de estas empresas en el momento de esta investigación. Estas potenciales puertas giratorias incluyen a ex ministros, ex altos mandos del Ejército, ex consejeros autonómicos, ex embajadores del Reino de España, ex altos mandos del CNI, aristócratas y miembros de la Familia Real. Los partidos con mayor representación entre estos 121 ex altos cargos del Estado son el Partido Popular y el PSOE.”

De esta forma, las empresas que más ex altos cargos del Estado acumulan son:

▪ Telefónica: 29
▪ Repsol: 26
▪ Indra: 25
▪ Grupo ACS (incluye Clece y Abertis): 18
▪ Acciona: 15
▪ El Corte Inglés: 15
▪ Everis: 10
▪ Airbus: 7
▪ Valoriza: 7
▪ Ferrovial: 6
▪ Cepsa: 5
▪ Amper: 4
▪ Navantia: 3
▪ Aireuropa: 3
▪ Eulen: 3
▪ Duro Felguera: 3
▪ Grupo Barceló: 2

Los lobbies de la industria del control migratorio

Los lobbies son grupos de interés cuyo objetivo es desviar en su propio beneficio la elaboración de leyes y políticas públicas. “En los despachos de Bruselas o de las capitales, en los eventos sectoriales o en las sedes de las instituciones europeas, los cabildos de esta industria tratan de influir o inspirar las políticas que beneficiarán a sus representados. En una permanente convención de servicios y productos, los lobbies tratan de crear una demanda perfectamente ajustada a su oferta. Es el círculo de influencia perfecto.”

Una reducida parte de esta actividad se realiza con transparencia y de forma reglada; la mayoría de estos grupos de presión son “ocultos e informales”, guardan “conflictos de intereses” y tienen “acceso privilegiado al poder”, según Transparencia Internacional. Se calcula que son cerca de 25.000 los lobbies que actúan en Bruselas con práctica impunidad. “Pero el lobby se produce también a nivel nacional. Como señala Corporate Europe Observatory los EM tienen un papel clave en la elaboración de las políticas y leyes al formar parte de la dirección estratégica de la UE a través del Consejo y del resto de instituciones de una manera directa o indirecta (presidencias rotatorias del consejo, comités, etc). Y es en este nivel nacional donde menos transparencia hay y donde los intereses empresariales pueden canalizarse más fácilmente y sin escrutinio público.

Entre tantos, destacan dos lobbies fundamentales para la industria del control migratorio -también populares por sus cuestionados procedimientos-, la Organización Europea por la Seguridad (EOS) y la Asociación Europea de la Industria AeroEspacial y de Defensa (ASD).

Nuevo plan, mismo trazado

La Unión Europea prepara durante las últimas semanas un nuevo proyecto, llamado “Pacto Migratorio”, que profundizará en el control fronterizo y la persecución de migrantes considerados irregulares. La vigilancia de las fronteras exteriores y una expulsión masiva de migrantes parecen constituir las líneas maestras de un plan lanzado por la UE para propiciar el acercamiento y el no veto de Polonia y Hungría -los dos Estados más duros de la zona en política migratoria- al grupo de los 27.

Una de las armas principales con las que cuenta la Unión Europea para este propósito es Frontex, la agencia europea para el control de fronteras, que pronto contará con un ejército propio compuesto por 10.000 efectivos y una gran dotación de vehículos y tecnología aérea, terrestre y marítima. Otra de las estrategias clave es la externalización o subcontratación de estas responsabilidades de control a terceros países del Mediterráneo, como Turquía, Túnez, Libia o Marruecos; y del África negra (Senegal, Mali o Niger, entre otros). Además, Frontex ha ampliado rápidamente el número de países receptores de migrantes deportados, devueltos, de 14 a 82 países de fuera de la UE, con la intención de aumentar las expulsiones masivas (actualmente se realizan más de 160.000 deportaciones anuales desde Europa).

Las cifras, sin embargo, desmontan la narrativa del control exhaustivo de nuestras fronteras que justifica este provechoso negocio. Según los datos del Ministerio de Interior y del Instituto Nacional de Estadística, el turismo supone, históricamente, casi el total de las llegadas a nuestro país. En el primer trimestre de este año, los turistas “legales” constituyeron el 99,97% de las llegadas, frente al 0,03% que representaron las llegadas de personas consideradas irregulares.

Acceda aquí al informe completo de la Fundación porCausa.

Fundación porCausa / Miguel Á. Laguna.

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